← Todos los artículos

Conciliación automática: cómo funciona sin cambiar tus sistemas

“¿Tengo que cambiar de banco, de sistema contable o de forma de cobrar?” No. La conciliación automática se monta sobre lo que ya usás. Así funciona por adentro.

De dónde salen los datos

La conciliación cruza dos o más fuentes que ya existen en tu empresa: los movimientos del banco (extracto o API), los cobros de plataformas como Mercado Pago, y lo que tu sistema de facturación dice que deberías haber cobrado. Nada de eso se reemplaza: se conecta. Los accesos son de solo lectura donde alcanza con leer, y quedan en tus cuentas, no en las nuestras.

El cruce: reglas primero, IA después

La mayoría de los movimientos se concilian con reglas simples: mismo importe, misma fecha, misma referencia. Eso resuelve la parte gruesa y es 100% verificable.

La IA entra en los casos que las reglas no resuelven: un pago que junta dos facturas, una transferencia con el concepto mal escrito, una diferencia por comisiones. Ahí un modelo propone el cruce más probable y lo marca como propuesta, nunca como hecho consumado.

Qué decide tu equipo

Este es el punto que más importa: la automatización no decide sobre la plata, ordena la información para que decidas rápido. Lo que cuadra perfecto queda conciliado y auditable. Lo que no cuadra llega a tu equipo el mismo día, con el detalle armado: qué movimiento es, contra qué factura debería ir, cuál es la diferencia exacta.

El cambio práctico: en lugar de pasar horas buscando diferencias a fin de mes, tu equipo dedica minutos por día a resolver solo las excepciones reales.

Preguntas que siempre nos hacen

  • ¿Y la seguridad? Acceso mínimo necesario, confidencialidad firmada antes de ver nada, y todo corre en tus cuentas. Si un día dejamos de trabajar juntos, lo construido queda para vos.
  • ¿Sirve si mi contable usa Excel? Sí: el resultado puede terminar en tu sistema contable, en una planilla compartida o en ambos.
  • ¿Cuánto tarda en estar andando? Depende del caso, pero un piloto típico se arma en semanas, no en meses, y se mide contra criterios que definimos por escrito antes de empezar.

Si el cierre de mes en tu empresa todavía se hace persiguiendo diferencias, es exactamente el tipo de proceso que conviene mirar primero: reglas claras, alta frecuencia y errores caros. El diagnóstico para saber si aplica a tu caso es gratis.

¿Querés saber si esto aplica a tu empresa?

Agendá una llamada de 30 minutos. Es gratis y te vas con un plan concreto, trabajemos juntos o no.